La cárcel de la mutilación femenina

De niña te encierran en un cuarto, te sostienen fuertemente para inmovilizarte y mutilan la piel… y con ella tu autonomía. Tendrás suerte si no morís desangrada. Así que la noche de bodas, los esposos toman una cuchilla o una navaja y corta en esa zona antes de penetrar —a la fuerza— a sus esposas. Esa es la vida que te espera. ¿O es incluso eso vida?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la mutilación femenina es “una forma intencional de alterar o lesionar los órganos genitales femeninos”; este procedimiento no trae consigo ningún beneficio a las mujeres ya que puede ocasionar hemorragias graves, problemas urinarios, quistes o infecciones como el Tétano o incluso la muerte.
En 1997, UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas hicieron pública una declaración conjunta contra de la mutilación genital femenina; sin embargo, es un problema que no se ha detenido, principalmente por las prácticas socioculturales de cada región en diferentes partes del mundo.
Al mutilar, existe una ablación parcial o total del clítoris màs una extirpación de los labios vaginales menores de las niñas y adolescentes. Posterior a ello, se realiza un corte y reubicación de los labios menores y de los labios mayores externos. A menudo, esto incluye sutura para dejar solo una pequeña abertura para orinar.
Existen familias que creen fervientemente que las mujeres que no son llevadas esta práctica son impuras porque sus genitales son sucios, infectuosos y aberrantes. Que deben ser cerrados como prueba de virginidad y virtud. Quien no lo realice no logrará casarse y, en algunos casos, es expulsada de su hogar. La mutilación genital crea estigma social.
¿Hasta qué punto un ritual tan salvaje controlará las vidas de las mujeres? Waris Dirie fue la primera mujer que habló públicamente sobre este dolor y que logró atraer la atención internacional en el tema. Desde entonces, esta acción fue prohibida en muchos países, pero se sigue practicando hoy en día.
Cuando era pequeña y leí sobre la mutilación genital femenina, decía que no quería ser mujer porque creía que en todos los países sucedía esto. Mi madre me explicó que yo no tendría que pasar por ello, pero no me tranquilizó. No quería sufrir ni quería saber que otras sufrieran porque la suerte les hizo mujeres.

Por el bien de todas, cambiemos lo que significa ser una mujer.

Ru. Feminista en constante búsqueda de la libertad.

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