Una nueva Nicaragua, un futuro sin mujeres.

Por: René Arana

La crisis que vivió el país en 2018 ha marcado de forma significativa a miles de nicaragüenses, y a ello, se asocia principalmente desde lo político y lo económico. Si se realiza una búsqueda en google sobre “crisis en Nicaragua, 2018” los resultados serán principalmente dirigidos a “estallido de abril en Nicaragua, manifestaciones, rebelión cívica, violencia política” pero entre tantos de estos resultados los que más carecen, son, las tazas de femicidios.

Ante la nueva e imaginaria Nicaragua que se ha planteado desde la crisis sociopolítica del año 2018 se ha obviado el hecho que, a las nicaragüenses, las han y siguen matando. Magaly Quintana miembro de Mujeres Católicas por el Derecho a Decidir, afirmó que los casos de femicidio pasaron de 51 en 2017 a 57 en 2018. La agencia de noticias EFE edición América ha destacado que al menos 59 mujeres fueron víctimas de femicidio en 2019, siendo esta información brindada y respaldada de igual forma por la organización Mujeres Católicas por el Derecho a Decidir. El periódico La Vanguardia destacó que 71 mujeres fueron asesinadas en Nicaragua durante 2020 por la violencia machista, la mayor cifra de los últimos tres años.

Siendo conscientes ante estos datos, es preocupante seguir notando que las noticias que más resaltan ante todas las crisis que ocurren en el país sean meramente de carácter político y económico. La nueva Nicaragua es vista desde puntos democráticos, libres de poder político opresor, en base una construcción de soberanía y mejora de la economía, sin embargo, obvian la gran problemática de violencia machista que se está viviendo. Para los agresores esto es sumamente ventajoso debido que les permite seguir cometiendo sus crímenes pasando desapercibido debido que no es un punto de enfoque de mayor interés para la mayor parte de la población.

Nos encontramos aún en el primer mes de 2021 en el cual ya han sido reportados 2 femicidios y varias desapariciones de mujeres, la violencia machista no para. A como todos sabemos, este año es de elecciones, por tanto, el tema de una “nueva Nicaragua” es el foco de atención, por ello, es importante resaltar en estos momentos que la nueva Nicaragua no debe ser meramente política y económica, sino social, activista y feminista.

Si en esta nueva Nicaragua, no hay una verdadera consciencia hacia lo que ocurre, no existirá en ella un cambio real. Es de suma importancia la presencia de las mujeres en esta construcción de un mejor futuro para el país, debido que somos agentes de cambio, de acción, de consciencia, mujeres inteligentes, fuertes, decididas, capaces de crear, construir, mejorar, sin embargo es inconcebible que el acto de cada una de nosotras sea válido siendo evadidas ante la problemática actual de femicidios y de violencia machista que se está viviendo día a día.

Se han visto marchas en contra del gobierno, protestas virtuales y distintas formas para mostrar la inconformidad hacia las injusticias y la corrupción, pero muy poco ante la violencia que viven las mujeres. Las organizaciones feministas son las principales en hacer acto ante la violencia machista, los feminicidios hacia niñas, adultas, ancianas, sin embargo, no deberían de ser solamente las organizaciones quienes actúen y proclamen justicia ante estos actos, sino todo el pueblo nicaragüense en general, debido que es algo que nos afecta a todos, porque cada mujer que ha sido víctima fue madre, hija, hermana, sobrina, prima, nieta, abuela, compañera, maestra, amiga. Mujeres que tenían un futuro, a quienes le arrebataron sus sueños, anhelos, esperanzas, mujeres nicaragüenses que merecían tener un mejor destino, un mejor país.

Una nueva Nicaragua debe ser vista desde todos los puntos posibles y en este caso, desde la alta tasa de violencia hacia las mujeres. Hay que empezar a replantearnos la concepción de una nueva Nicaragua, de un mejor futuro para el país, no todo gira en torno a lo político y económico, debido que un país sin mujeres no sería verdaderamente un país. Se debe generar más conciencia, crear mayor sensibilidad y actos de responsabilidad, por todas las mujeres, por las que ya no están, por las que sí y por las nuevas generaciones que vienen, por todas. Solo así si podremos hablar de un mejor futuro, de un mejor país, que mejora en todos sus sentidos, en su seguridad social, en actos de lucha y protesta, en cambios que no solo se resguarden en lo político, sino, en todo lo que nos afecta como país en general, como hombres, como mujeres, como nicaragüenses.

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